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Autor/a: Félix MarÃa Samaniego ![]() pacentando un Joven su ganado, Estos, abandonando sus labores, acuden prontamente, y hallan que es una chanza solamente. Vuelve a clamar, y temen la desgracia; segunda vez los burla. ¡Linda gracia! Pero ¿qué sucedió la vez tercera? Que vino en realidad la hambrienta fiera. Entonces el Zagal se desgañita, y por más que patea, llora y grita, no se mueve la gente escarmentada, y el lobo le devora la manada. ¡ Cuántas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño!
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